TECNOLOGÍA


La tecnología es un conjunto de conocimientos técnicos que permiten diseñar, crear bienes y servicios que faciliten la adaptación al medio ambiente y así mismo complacer al ser humano.





Podemos ver algunas de sus aplicaciones en diversas ramas de las ciencias, sobre todo de la física, con distintos aspectos positivos y negativos, por ejemplo, en el electromagnetismo, que es el estudio de la interacción de las partículas que se encuentran cargadas eléctrica y magnéticamente se han desarrollado diversas tecnologías, como lo son el timbre electromagnético, el micrófono, las ondas de radio y televisión, entre otras. Pese a que estos dispositivos nos han facilitado la vida, algunos de estos tienen incidencias negativas en el ambiente. Las ondas de radio provoca la desorientación de las abejas que estén cerca de esta emisión, provocando que no vuelvan a su colmena, y mueran en soledad. También está la contaminación electromagnética, que puede provocar serios problemas de salud en los humanos.




En otra rama de la física como lo es la mecánica cuántica sucede algo similar. Esta es la rama de la física encargada del estudio de la materia, sus características, comportamientos y movimientos a niveles muy pequeños, y una de las aplicaciones más novedosas es sin duda la computadora cuántica. Las computadoras cuánticas son lo nuevo en tecnología por la capacidad más potente que tienen en comparación a una computadora normal. Estos facilitan el registro, el ordenamiento y analizar cantidades de datos complejos y encontrar patrones en tan solo unos segundos.






Sin embargo, esto también conlleva una incidencia negativa, debido a que su potencia es tanta, que pueden desencriptar documentos, conversaciones, entre más, por lo que irrumpe en nuestra privacidad y ciberseguridad.



 Lee Smolin, físico teórico dedicado al estudio de la gravedad cuántica, declara que es imposible conocer de manera completa lo que ocurre a esta escala, y que por lo tanto debemos conformarnos con tener una "descripción incompleta”.




Una de las ramas de las ciencias más novedosas y con infinidad de posibilidades es la nanotecnología, que usa a las nanopartículas para diseñar, estudiar, y  manipula la materia, bajo ciertos principios de programación, físicos o químicos.





Se ha creado órganos artificiales, consta de una detección rápida de enfermedades y se han generado las nanopartículas, que ayudan en terapias contra el cáncer y dan seguimiento al proceso de recuperación de los pacientes en caso de que hayan presentado algún trasplante. Así pues, se espera que en los próximos años se logre fabricar nanobots capaces de ingresar al cuerpo humano, de modo que reparen daños celulares y distribuyan fármacos a lo largo del organismo para el control de enfermedades. Se ha puesto en la posibilidad de utilizar nanobots para utilizarlos en la inseminación artificial, puesto que puede ayudar a guiar al espermatozoide al óvulo.




Gracias a la nanotecnología los productos alimenticios tienen un mayor duración, son resistentes a plagas o propagación de enfermedades y contienen un alto nivel de salubridad, puesto que, se intenta reducir las grasas y sales que se usan para la producción de algunos alimentos, como el queso. Asimismo, actualmente está en proceso el desarrollo de sensores que permitan descifrar la vida útil, la frescura, la neutralización de patógenos y se han creado nutracéuticos, que es comida que contiene cualidades medicinales.





Pero como hemos estado analizando anteriormente, no todo siempre es bueno, y es que posiblemente las propiedades que se están aprovechando de las nanoestructuras y nanomateriales podrían significar peligros importantes en especial por su grado potencialmente elevado de toxicidad.



La militarización de la nanotecnología también es una aplicación potencial. Mientras los nanomateriales avanzados obviamente tienen aplicaciones para la mejora de armas existentes y el hardware militar a través de nuevas propiedades, y la electrónica molecular podría ser usada para construir sistemas informáticos muy útiles para misiles.


Todo esto nos lleva a una reflexión acerca de la mala utilización de la tecnología, y de los conocimientos, puesto a que a veces el conocimiento científico se utiliza en contra de la supervivencia humana o elimina la privacidad de cada individuo. 


Un ejemplo claro sobre cómo el conocimiento mal utilizado puede traer consecuencias negativas potenciales es la posibilidad de manipular los códigos genéticos para crear seres humanos superiores, el desarrollo de tecnologías específicas para violar los derechos humanos, la competencia entre el hombre y la máquina a través de la robótica, aplicaciones científicas para la guerra, entre otros.




Pero no solo el conocimiento es mal interpretado y utilizado, sino que también la tecnología misma. Nuestros dispositivos móviles y tecnológicos fueron diseñados con el fin de facilitar la comunicación, entre otras diversas aplicaciones; sin embargo, se ha transformado en un instrumento de ocio y adicción, que puede provocar severas consecuencias en nuestra salud.



Por todo esto, la ONU fomenta una mayor concientización de la comunidad científica para utilizar la ciencia y la tecnología como un instrumento para lograr la paz, la seguridad, la cooperación internacional, el desarrollo social y económico, la promoción de los derechos humanos y la protección del medio ambiente.




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